El egoísmo, ese gran cáncer de la humanidad

El egoísmo, todos sabemos lo que es, el antónimo de altruismo, es decir, el egoísmo es el comportamiento, la conducta o la forma de pensar de una persona que piensa primero en sí mismo o en sus propios intereses y actúa en coherencia con esos pensamientos. Etimológicamente ambos antónimos proceden del latín, de ego y de alter/um que significan “yo” y “otro”. Por lo que prácticamente resultan redundantes en cuanto a su significado.

El egoísmo se da en la conducta humana, en la animal no es posible que se dé porque no son animales racionales, no son capaces de diferenciar entre una acción altruista y una acción egoísta, por lo que actúan por instintos y el instinto animal es de supervivencia y de continuidad de la especie, principalmente.

El egoísmo en sí mismo no es ningún problema, no es para nada malo pensar en uno mismo, en sus intereses y defender esos intereses propios. En ocasiones es hasta una “bendición”, como en los casos de competencia libre y justa entre dos o varias personas o entidades (como las empresas), muchos de los desarrollos humanos se deben al egoísmo, al menos en cuanto a la velocidad de desarrollo, me refiero principalmente a las creaciones humanas: los inventos, las revoluciones, la tecnología, e incluso el mercado (aunque este último sería muy matizable).

Pero el egoísmo sí que comienza a convertirse en un problema cuando una persona decide seguir la máxima maquiavélica de “el fin justifica los medios”, siendo el fin egoísta se pueden utilizar medios realmente inmorales y dañinos para terceras personas, animales, plantas o cosas. Diariamente conocemos de noticias de homicidios, maltrato de personas y de animales, contaminación producida violando la ley, o robos, muchos de ellos movidos por motivos egoístas que pueden ser de muy distinta índole, ya sea por enriquecerse, vengarse, deshacerse de algo o alguien molesto, etc.

Aquella persona que es capaz de hacer cualquier cosa por conseguir unos fines egoístas es una persona que sufre un exceso de egoísmo. El exceso, ese es el problema, no el egoísmo en sí mismo. Una persona excesivamente egoísta es capaz de hacer mucho daño a los demás, y una persona excesivamente altruista de hacerse mucho daño a sí mismo e, incluso, a sus familiares, ya sea de forma directa o indirecta. Porque si se juntan las dosis adecuadas de cada una, una persona puede ser lo suficientemente altruista pero no estúpida de dejarse manejar por terceras personas, quedarse en la ruina absoluta, etc.

Aunque ya he aclarado que es el exceso de egoísmo el problema y no el egoísmo en sí mismo, a partir de ahora usaré la palabra egoísmo como exceso de egoísmo.

El egoísmo es incluso peor que el dinero para destruir buenas relaciones sociales. El dinero en sí no tiene ningún valor si las personas no se lo damos, pero el conjunto de la sociedad le da ese valor, y por intereses egoístas es por lo que el dinero causa grandes conflictos en la sociedad. Las personas queremos que exista el dinero, pero ¿quién queremos que sea su propietario? Nosotros mismos, pero no como conjunto, sino como individuos, queremos poseer grandes cantidades de dinero y vivir muy por encima de la media. El dinero lo queremos porque entre nuestros intereses egoístas se encuentran muchas cosas que, principalmente, se consiguen utilizando dinero. Un yate, un coche deportivo con muchos caballos de potencia, chicas guapas, tener mayordomo, etc. (He puesto ejemplos genéricos de lujos, no significa ello que yo ansíe todo eso).

Por lo tanto, muchos de los males causados por el dinero, como la corrupción política o la existencia de mafias, se debe a intereses egoístas, entre ellos podríamos incluir fama y poder, es decir, medios de satisfacer nuestros intereses y necesidades personales. Unas necesidades que en introducción a la economía se estudia que son infinitas, es decir, que por mucho dinero, poder o fama que se tenga, jamás se llegan a satisfacer las necesidades por completo, pero eso sucede porque el ser humano siempre ansía más de lo que puede tener, nunca es suficiente para saciar sus necesidades.

Los ideales comunistas colocan al egoísmo como una idea a evitar, el egoísmo pretende ser disminuido disminuyendo la envidia, es decir, se intenta colocar a todas las personas en un mismo nivel económico para así evitar la envidia, se pretende eliminar la propiedad privada para así eliminar la envidia. Pero en el fondo eso es ser materialista, es reconocer que el ser humano es materialista y que deben eliminarse las diferencias económicas para crear una sociedad mejor. Pero en la vida no existen tan solo cosas materiales. Hay muchas cosas que el dinero no puede comprar. Como los sentimientos de otra persona, la simpatía o el amor de otra persona no puede comprarse con dinero, el dinero no crea una simpatía ni el amor, simplemente sería una tapadera, sería el interés lo que de verdad movería a la otra persona a fingir que siente algo que no siente.

Otra cosa que no se puede comprar es la vida, es un bien que queda totalmente ajeno a la voluntad humana, excepto para destruirla. La vida no puede alargarse eternamente, sí temporalmente con tratamientos médicos, pero no eternamente, ni tampoco se puede recuperar una vida perdida.

La belleza es otra cosa que el dinero no puede comprar, aunque ahora exista la cirugía estética. Aun así uno puede no sentirse bien tras operarse. Y la belleza interior no se puede operar, la forma de ser, la felicidad, los sentimientos no pueden ser operados.

Existen tantas cosas que entran en los intereses individuales de cada persona que no pueden comprarse con dinero que ni el comunismo puede solucionarlo, ni tan siquiera aquellas sociedades muy poco evolucionadas que Marx consideraba ideales.

El egoísmo no solo mueve intereses esconómicos como acabamos de ver. Por ejemplo los crímenes pasionales pueden darse entre gente con muy poco dinero y entre gente con millones y millones de euros, no se discrimina en esos casos.

Pero, ¿podemos creer en una sociedad no egoísta? ¿Podemos creer que la sociedad en su conjunto pase de ser egoísta a ser altruista? Obviamente no. Una sociedad cuanto más compleja es más imposible resulta que pueda dejar de ser egoísta, porque el más listo siempre será el egoísta. Siempre existirá alguien que con intereses egoístas sabrá sacar provecho de los demás, y más fácil lo tiene si los demás son todos altruistas. Seriamos todos tan buenos que pareceríamos tontos frente al egoísta que se aprovecharía lo más posible, y los que se diesen cuenta de que X persona se está aprovechando egoístamente muy posiblemente quiera actuar igual. Por lo que intentar luchar contra el egoísmo en el mundo es una batalla que jamás se podrá ganar.

Asi que, el mundo debe adaptarse a algo que siempre existirá, el egoísmo, y deberá tomar medidas en conjunto para crear la máxima justicia posible, y la menor desigualdad entre personas que pueda establecerse, siempre sin olvidarse de que el ser humano es egoísta.

Las leyes se incumplen con sobornos o intereses propios que se ven satisfechos por “hacer la vista gorda”. Existen muchas actividades ilegales que podrían haberse castigado de no ser porque hay gente que con el fin de satisfacer su propio interés utiliza unos medios injustos e ilegales. Eso es lo que hay que corregir, y también las leyes que son manifiestamente injustas o que esconden intereses ocultos tras de ellas.

Ya habiéndonos metido en el campo del Derecho, el Derecho es la mejor herramienta para controlar las actividades egoístas. Un Derecho justo debe ser un Derecho que procure eliminar todas las desigualdades entre personas y que tan solo permita ciertos privilegios que sean convenientes para el bien común y no para el interés particular, porque para que exista justicia también deben existir ciertos privilegios indispensables, como el monopolio del uso de la fuerza por parte del Estado a través de la policía o sus cuerpos militares, entre otros “privilegios”. Pero aun así, un Derecho no podrá ser justo si no es eficaz, de nada sirve tener un Derecho que no se cumple, porque entonces no existe Derecho.

En definitiva, debemos aprender a manejarnos en sociedad como seres egoístas, y lo ideal es crear un conjunto de normas que controlen el egoísmo de las personas en pro de lo que más beneficie a la sociedad en conjunto. Es algo que es bastante utópico mientras que la clase política, la que crea el Derecho, siga estando tan contaminada por intereses particulares, mientras que la clase política esté por encima de la ciudadanía ese egoísmo seguirá descontrolado. Está únicamente en manos de la ciudadanía el cambio político para la posterior creación de Derecho justo y eficaz.

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2 Responses to El egoísmo, ese gran cáncer de la humanidad

  1. Boas!

    Devo dizer que gosto imenso deste blogue!

    Podem adicionar os meus aos vossos links? Eu prometo que retribuo :p

    http://davidjosepereira.blogspot.com/

    Saudosos cumprimentos!

  2. fernand0 says:

    Hola que buen texto, felicidades!

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