El referéndum: un error muy gordo del referéndum

El referéndum es la máxima expresión democrática del ciudadano junto al voto en las elecciones, pero el referéndum tiene un gran problema, tan solo permite decir Sí o No a lo que se vota, lo que facilita completamente el recuento ya que no hay que ir mirando opiniones personales que se pueden contar por cientos de miles, pero ese no es problema más relevante porque se supone que los representantes de las Cortes son la voz del Pueblo e intentan adecuar la reforma a lo que más conviene al Pueblo, o a lo que el Pueblo desea.

El auténtico problema surge en que un referéndum suele ser una pregunta y una respuesta. Siempre que esa pregunta no sea un paquete de varias reformas no hay problema, ya que si te hacen una pregunta con una simple respuesta basta, pero no te dan lugar a decir “pero” en el caso de haber varias, si no estás convencido de que tu respuesta a todo es Sí o es No, surgen las dudas y tienes que ponderar tu decisión, ¿qué será mejor? ¿decir que sí o decir que no? ya que hay cosas que sí que quiero pero hay otras que no quiero.

Eso nos pasó en la Constitución en 1978, se votó un paquete de 169 artículos dentro de los cuales los ciudadanos podían diferir considerablemente sobre si éste sí y el otro no, pero el Pueblo deseaba alcanzar una democracia y se decantó por el sí teniendo que aceptar por narices cosas que no quiere, como por ejemplo los republicanos, que seguro que no querían que continuara la Corona pero no tuvieron más remedio que aceptarla para alcanzar la democracia.

Por lo tanto, en mi opinión un referéndum que en una sola pregunta engloba un conjunto de reformas muy distintas puede ser un referéndum que no refleje la voluntad real del Pueblo porque si no tiene una respuesta unidireccional a todas las reformas sobre las que se le pregunta, vote lo que vote estará votando en contra de algo que sí que quiere o a favor de algo que no quiere.

Por lo que yo creo que el referéndum debe seguir siendo de 2 únicas respuestas posibles, “SÍ” o “NO”, pero no de una única pregunta salvo que no sea necesaria nada más que una pregunta. Si se está preguntando por varias cosas muy distintas, debe preguntarse sobre cada una de ellas, no al detalle, pero sí sobre cada materia a reformar. Y todo ello puede realizarse en un único papel, una única papeleta, un único sobre y una única urna, porque al igual que puedes votar una lista cerrada en la que aparezcan 30 nombres (o los que aparezcan) también puedes hacer un referéndum con 5, 6 o 7 preguntas para responder sí o no a cada una de ellas sin tener que valorar qué es mejor, si decir a todo que Sí o decir a todo que No, ya que eso puede suponer o la aceptación de una reforma que no se quiere porque va incluida en un paquete, o la negación de una reforma que se necesita y sí se quiere pero que no se aprueba porque va acompañada de otras que el Pueblo no desea.

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