Mucho quejarse y poco participar

Vivimos en una sociedad que delega muchos actos de gestión y organización en otras personas desentendiéndose en gran medida de esos “problemas” pero luego pidiendo o quejándose de que algo no está como le gusta, como lo quiere.

Aunque quizás no sea ni tan siquiera mayoría en el ámbito social, es decir, en la organización de actos de ocio entre amigos y conocidos, sí que es cierto que hay bastantes personas que prefieren delegar esas responsabilidades siendo de esa manera conformistas, pero a la vez inconformistas, ya que cuando se encuentra con lo que los otros han organizado ve que el evento no es como creía que iba a ser o algún detalle que le hubiese gustado que hubiera no está, quejándose luego de si esto no me gusta así o quería esto otro habiendo tenido oportunidad de participar en la organización del evento y no habiendo querido, siendo de ese modo inconformista. Y en los casos más extremos esas personas llegan a enojarse careciendo de razón ya que se le dio oportunidad de aportar sus ideas y no intervino.

Si esto sucede en algunos casos en el ámbito social, imagínense cómo ocurre si lo trasladamos al ámbito de la política, aunque la posibilidad de intervenir es mucho menor, sí que tenemos en nuestro voto una gran responsabilidad y el sentido de nuestro voto debe ser meditado y razonado. En la sociedad existe la costumbre de quejarse de los políticos, aquellas personas que colocamos para ocuparse de gestionar los recursos comunes de los ciudadanos para procurar el beneficio común. Obviamente en este caso es necesario delegar, ya que no es lo mismo un reducido grupo de amigos que una sociedad, que puede ser una ciudad, una gran ciudad, una provincia, una comunidad autónoma o un Estado. Pero cuando delegamos en alguien debemos ser responsables en el momento de elegir quién se encargará de esas labores.

Ha quedado claro que el bipartidismo en España carece de razón alguna, tan solo una pequeña parte de los votantes de PP y PSOE conocen cómo es cada partido y está de acuerdo con lo que cada uno quiere conseguir y sus medios. Pero la gran mayoría de sus votantes les votan porque son “los únicos” que aspiran realmente a gobernar, y deciden a cuál de los dos votará en función de cuál le cae menos mal. Dejando totalmente a un lado el razonamiento sobre qué partido de todos los existentes se adapta más a su ideología propia, por lo tanto, participando pero con la ley del mínimo esfuerzo, deciden su voto en apenas 2 segundos, piensan ¿a quién voto? ¿a PP o PSOE?, ZP está 7 años ya y España está en una de las peores crisis económicas de su historia (sin contar posguerras), asi que voy a votar a PP. Y ¡¡vualá!! ya he decidido a quien voto.

O también se vota porque conozco a X persona de este partido y etc, etc, etc.

Y más tarde todo lo que se oyen son quejas, los que votaron a la oposición se despreocupan, como ellos no votaron al que gobierna, “no es mi culpa”, también olvidándose por completo, o ignorando que un gobierno también necesita de una buena oposición que controle lo que hace el gobierno y que se encargue de mantener dentro de los raíles de la buena gestión al gobierno y no a criticar y criticar todo aquello que hace mal sin aportar nada positivo, lo que conocemos como críticas destructivas, las críticas constructivas se las guardan para campaña electoral.

Desde que nací, allá por el 91, no recuerdo ningún gobierno a nivel estatal que haya tenido una oposición digna del ciudadano, una oposición que se encargue de realizar una buena política y no limitarse única y exclusivamente a lanzar críticas destructivas por esa batalla por el poder que tienen PSOE y PP.

Y los votantes tenemos gran parte de la culpa por seguir votando a esos 2, participamos, sí, pero con la ley del mínimo esfuerzo, ¿para qué voy a marearme en elegir a quien votar si todos son iguales? Pues voto a uno de los 2 de siempre y ya se arreglarán solas las cosas. Luego vienen las quejas, que si PP esto o que si PSOE lo otro. Estoy seguro de que más de la mitad de los españoles han votado a PP y a PSOE en diferentes elecciones a lo largo de su vida estando descontentos con ambos siguen votándoles. ¿Por qué?

Pues simplemente por falta de ganas de conocer a los partidos minoritarios, porque nos brindan en la tele, en la radio y en los periódicos información de los dos partidos de siempre y nos comen el coco así. Una persona interesada en mejorar en el aspecto político va más allá de lo que día a día le ponen delante de los morros para que lo vea, una persona interesada amplia sus horizontes conociendo lo que dicen otros partidos minoritarios que pueden ser muy buenos para renovar este ambiente político tan desgastado.

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