La Ley D’Hondt no es la culpable

Estoy ya cansado de leer en multitud de comentarios realizados, incluso, por periodistas, así como por ciudadanos normales y corrientes hablando sobre lo injusta que es la “ley electoral”. Yo puedo admitir este concepto si lo interpreto en un sentido amplio, entendido como “el sistema electoral español”. ¿Por qué digo esto? Porque ni la Ley D’Hondt es una ley dictada por el Estado español, ni es la LOREG, ésta sí que es una ley del Estado español que recoge el sistema D’Hondt para el reparto de diputados, la principal causante de esas famosas diferencias como que PACMA con más de 200.000 votos no tenga diputados mientras Coalición Canaria con 81.000 votos tiene un diputado, o que mientras IU-UP tiene el triple de votos que tiene PNV, IU-UP tenga la tercera parte de diputados de los que tiene PNV.

Y ¡NO!, no es la ley D’Hondt la principal culpable de esto, sino que es la circunscripción provincial. ¿Por qué? Pues voy a utilizar un ejemplo sencillo, aunque antes voy a aclarar un punto. Cada provincia tiene un número de diputados asignados para el Congreso diferente, en función de la población de la provincia, siendo Madrid y Barcelona quienes más diputados reparten. Por lo que puede haber provincias que reparten 5 diputados y provincias que reparten 20 diputados, pero ¿esto no da igual? No, porque a la hora de hacer matemáticas, cambia mucho de una provincia a otra.

Veamos el ejemplo: casualmente, en dos provincias se reparte el voto en porcentajes similares para todos los partidos, 30% PP, 24% PSOE, 22% Podemos y 15% C’s, el resto va a otros partidos (son datos ficticios). Pero, en una provincia se reparten 5 diputados (por lo que para obtener 1 diputado necesitas el 20% de los votos) mientras que en la otra provincia se reparten 10 diputados (lo que significa que 1 diputado requiere de un 10% de los votos). ¿Qué sucede? En la provincia A, la de 5 diputados, a PP le corresponde 1,5 diputados, a PSOE y a Podemos entre 1,2 y 1,3 diputados, a C’s 0,75 diputados y queda, más o menos, un diputado que no corresponde a nadie porque su porcentaje de votos es muy inferior. Aquí es donde actúa la ley D’Hondt, dejando fuera a C’s y los otros partidos mientras que PP, PSOE y Podemos se reparten lo que hay pudiendo quedar el reparto en 3 para PP, 1 para PSOE y 1 para Podemos.

¿Qué ocurrirá en la provincia B? En la provincia B está claro que C’s conseguirá, al menos, un diputado, al repartirse 10 es más fácil hacer cálculos. La lógica nos dice que a PP le corresponderían 3, a PSOE y Podemos 2 y a Ciudadanos 1 diputado. Si los sumamos, suman 8, todavía quedan 2 diputados que repartirse, pero los otros partidos no alcanzaron el 10% de los votos por separado, por lo tanto, esos diputados habrá que rifarlos y, al menos, uno de ellos será para PP.

Vemos que en ambos casos existe injusticia, sin embargo, la injusticia es menor en la provincia B debido a que hay más diputados a repartir que en la provincia A, incluso siguiendo un sistema como el de la Ley D’Hondt, la injusticia es manifiestamente menor.

Imaginémonos que en vez de ser 10, es 350 diputados, es decir, todos en una misma circunscripción. Por pura matemática, la injusticia es mucho menor. IU-UP es un ejemplo muy bueno, y si usamos a PNV para compararlo queda todavía más claro. IU-UP obtuvo más del triple de votos que PNV en el total de España y sin embargo IU-UP tiene un tercio del número de diputados que tiene PNV ¿significa esto que PNV se ha beneficiado injustamente de nuestro sistema electoral? En absoluto. PNV se beneficia ligeramente de la Ley D’Hondt, pero es un beneficio ridículo al lado del auténtico problema. PNV obtiene un número de diputados acorde a lo que le corresponde porque todo su voto se concentra en unas pocas provincias y, por lo tanto, no se ve perjudicado por este mal reparto de diputados. Sin embargo, IU-UP es un partido nacional, obtiene votos en todas las provincias de España, lo que significa que, aunque obtuvo el triple que PNV, al estar disperso por 52 provincias, en casi todas las provincias el voto fue “inútil” ya que no le daba para conseguir ni un diputado, sin embargo ahí están los votos. Puede ser un 5% aquí, otro 5% allá, y vas sumando y vas sumando y te da más de medio millón de votos, pero repartidos, lo que te perjudica a la hora del reparto de diputados.

Pero si todo fuera en una única circunscripción, PNV habría tenido el mismo número de diputados, quizá habría perdido uno debido a la Ley D’Hondt, pero no 11 diputados como pierde IU debido a la circunscrupción provincial. ¿Quiénes son entonces los que más pescan a río revuelto? Los partidos más votados en todo el territorio nacional, es decir, PP y PSOE, ambos partidos obtienen más diputados de los que teóricamente le corresponderían gracias a este sistema electoral en el que la circunscripción es la provincia. Veámoslo con datos reales representados en una hoja de excel:

(click en la imagen para ver en grande)

resultados generales - circunscripción única 2015

Pero ¿está esto en la LOREG (ley electoral)? No, la circunscripción electoral provincial está prevista en el artículo 66.2 de la Constitución Española, por lo que si queremos modificarlo, hay que seguir el procedimiento de reforma constitucional previsto en la propia Constitución en su artículo 167. ¿Qué significa esto? Pues que debe ser aprobado por el 60% del Congreso y el 60% del Senado para aprobarse semejante reforma. Pero sucede una cosa, el PP tiene mayoría absoluta en el Senado, por lo que la Constitución está blindada ante cualquier cambio que el PP no realice voluntariamente.

¿Por qué tiene el PP mayoría absoluta en el Senado? Pues se suma la mayor abstención y voto nulo para el Senado debido a que mucha gente no considera esta cámara como útil con el sistema de elección de los senadores todavía más injusto, el de “listas abiertas” sin ningún tipo de corrección para que la representación sea proporcional. Esto daría para otro artículo, pero lo puedo resumir en que lo más probable en este sistema es que la lista más votada se lleve el 100% de los senadores, aunque gane por un único voto, ya que no se pondera ni se crea método de representación proporcional, solo que gana el más votado, sin más.

Espero que todo lo que he escrito aclare a más de uno cuál es el principal problema del sistema electoral en España. Sí, la Ley D’Hondt puede ser criticable, no es que la defienda, simplemente quería dejar claro que ese “perjuicio” que crea la Ley D’Hondt es totalmente ridículo al lado del perjuicio que causa la circunscripción provincial.

Un saludo.

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