El PP apela al miedo a lo nuevo para sus elecciones en 2015

Parece ser que el PP ya ha decidido qué estrategia tomar para afrontar las duras elecciones que le esperan durante este 2015. Y consiste en el miedo a los nuevos partidos, apelar al viejo refrán “más vale malo conocido que bueno por conocer”. Si no me creen, vean:

Obvio que no dice expresamente esas palabras, pero se deducen implícitamente del mensaje que emite: “cosas tan importantes como nuestra educación, como nuestra sanidad, el empleo, la agricultura, el comercio, el turismo y como tantas otras cosas. No la podemos dejar en manos de experimentos, de principiantes, de proyectos políticos que no se sabe de dónde vienen y, sobre todo, no se sabe a dónde van”.

Y no es Juan Moreno el único que ha usado esa estrategia, también el propio Mariano Rajoy ha dicho palabras similares, y aquí puedo poner dos enlaces en los que queda claro.

http://www.efe.com/efe/noticias/espana/politica/rajoy-moreno-apelan-voto-util-como-unica-alternativa-andalucia/1/3/2555092

Rajoy ha instado a desconfiar de quienes “sacan conejos de la chistera”, de quienes dicen que van a hacer cosas pero que simplemente van a “apuntalar” al PSOE-A y de quienes prometen “varitas mágicas que no existen”.

Leer mas: http://www.europapress.es/andalucia/almeria-00350/noticia-rajoy-pide-no-tirar-voto-apoyando-formulas-garantizan-continuidad-socialismo-20150315133120.html

(c) 2015 Europa Press. Está expresamente prohibida la redistribución y la redifusión de este contenido sin su previo y expreso consentimiento.

Está claro que dentro del Partido Popular existe miedo ante las encuestas que les han quitado muchos votos en buena parte de España, saliendo beneficiadas opciones como Podemos o C’s (Ciudadanos).

Podríamos decir que en el amor y en la guerra “todo vale”, siendo unas elecciones prácticamente una guerra en la que a pesar de existir normas legales, incluso hay ocasiones en las que se han incumplido, y el PP es uno de esos partidos que ha incumplido normas como la LOREG en más de una ocasión. Cierto es que este discurso no está infrinjiendo ninguna ley, y no es mi intención la de insinuar tal cosa. Sino que deseo transmitir ese miedo que tiene el PP, que lejos de intentar ganarse la confianza del ciudadano con actos propios, luchando realmente contra toda la corrupción, incluída la de su propio partido, lo que hace es dedicarse a intentar desprestigiar a lo nuevo. En mi opinión, roza la inconstitucionalidad esa actitud, una Constitución que promulga como uno de sus valores superiores, según su artículo 1.1, el pluralismo político; pero ya saben, esto es una guerra, y al enemigo ni agua.

Sí, Rajoy presume de ciertos datos de que España está presuntamente mejor hoy que cuando él entró (cuando hay más parados hoy que el día que él entró, cuando en estos últimos 3 años ha emigrado gran parte de nuestra población joven a fuera de España), usa datos que hacen presumir un comienzo de recuperación económica y los usa de forma interesada, únicamente se vale de los datos que le interesan, ocultando los que no.

Además ¿hay que olvidar todo el daño que han producido al conjunto de España algunas políticas tomadas por el señor Rajoy y su gobierno? Rajoy, no has hecho magia, ni tus medidas nos han salido gratis a los españoles.

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La Libertad de Expresión

La libertad de expresión es un derecho fundamental que la Constitución Española nos reconoce a todos los ciudadanos españoles, seamos nacionales o no, tengamos los permisos de residencia o no, puesto que es uno de los derechos fundamentales que nuestra Carta Magna no limita para gente que no reside en nuestro Estado, como sí sucede con el derecho de sufragio.

Por lo tanto, nuestro texto constitucional nos confiere el derecho a expresarnos libremente por el mero hecho de ser personas, sin distinguir entre nacionalidades, residencias, razas, etnias, religiones, sexo, edad, etc. Este derecho viene recogido en su artículo 20 y tiene varias vertientes (art. 20.1 CE):

– Derecho a expresar y difundir ideas, pensamientos, ideologías, etc.
– Derecho a la producción literaria, artística, científica.
– Derecho a la libertad de cátedra.
– Derecho a comunicar y recibir información veraz por cualquier medio de comunicación. (No olvidemos que dice “veraz”).

También nos dice este artículo que no se podrá censurar este derecho con antelación, se prohibe la censura previa, pero no la posterior (art. 20.2 CE).

Mediante ley se desarrollará la organización y control parlamentario de los medios de comunicación dependientes del Estado o de cualquier otro ente público (art. 20.3 CE). Es decir, que la ley regulará la manera en que se controlará por el Congreso de los Diputados, o los distintos parlamentos autonómicos, el funcionamiento de los distintos medios de comunicación públicos (aquí no me estoy queriendo meter en el asunto del cierre de Canal 9 que es asunto distinto al que quiero tratar).

“Estas libertades tienen su límite en el respeto a los derechos reconocidos en este Título, en los preceptos de las leyes que lo desarrollen y, especialmente, en el derecho al honor, a la intimidad, a la propia imagen y a la protección de la juventud y de la infancia”, (art. 20.4 CE) copiando literalmente el texto de la Constitución. Este es el aspecto que en este momento deseo resaltar y sobre el que va a tratar esta entrada.

Y tan solo mediante orden del Juez podrá secuestrarse la información publicada o poseída por los medios de comunicación, tras confirmarse que su publicación supone una vulneración de la Constitución o de las leyes españolas, (art 20.5 CE).

Centrándome ya en el art. 20.4 CE, el que establece los límites, generales, al ejercicio del derecho de libertad de expresión, comenzaré diciendo algo que, parece ser, mucha gente no entiende. Y es que todo derecho tiene otra cara de la moneda, una obligación aparejada a él.

¿Obligación? ¿Cómo que obligación? Yo no me obligo a nada, a mí dame derechos y más derechos, las obligaciones son para otros. Error, esta es una actitud totalmente inmadura e irresponsable. El trabajador tiene el derecho a percibir un salario, pero también tiene la obligación de trabajar. El padre o madre tiene derecho a ver y estar con sus hijos, pero también tiene la obligación de procurarle vivienda, alimentos, ropa y una educación, y estos hijos, a su vez, están obligados a guardar un mínimo de sumisión a sus padres, siempre dentro de la legalidad. Uno tiene derecho a deambular libremente, pero debe abstenerse de adentrarse en fincas ajenas (obligación).

La Constitución Española limita, en primer lugar, el derecho de libertad de expresión al respeto de los demás derechos fundamentales reconocidos por la Constitución (“derechos reconocidos en este Título”), es decir, los derechos contenidos entre el artículo 10 (que habla sobre la dignidad de la persona) y el artículo 55 que habla de cúando y por qué pueden suspenderse las garantias constitucionales a los derechos fundamentales.

Este límite de respeto a los derechos fundamentales viene estrechamente ligado a varios de los derechos fundamentales que menciona acto seguido: honor, intimidad y propia imagen.

Es decir, a pesar de que sean derechos fundamentales totalmente distintos los unos de los otros, unos más relacionados entre sí que otros, no estamos exentos de la posibilidad de vernos en un conflicto de derechos, esto es, que surja un problema en el que haya que valorar qué derecho debe prevalecer sobre el otro, incluso siendo ambos derechos fundamentales, habrá que valorar qué derecho es más fundamental que el otro. Es obvio que no podemos conceder el mismo valor al derecho a la vida que al derecho a la libertad de expresión.

Pero las palabras u otras formas de expresarse, normalmente, no tienen la facultad de matar a otra persona, por lo que resulta difícil encontrar ejemplos de colusión entre derecho a la vida y derecho a la libertad de expresión. Sin embargo, sí que es muy común que el honor o la intimidad de una persona pueda verse dañado al hacer uso, otra persona, de su derecho a la libertad de expresión y es aquí donde entra en juego el límite del artículo 20.4, es decir, cuando en el ejercicio de la libertad de expresión se vaya a lesionar la intimidad o el honor de otra persona, el derecho de libertad de expresión deja de existir y ya no encuentra sustento jurídico, puesto que se le atribuye mayor valor al honor y a la intimidad personal que a la libertad de expresión.

De aquí nacen los delitos de injurias y calumnias. Y también los delitos de descubrimiento y revelación de secretos. Los primeros dañan, principalmente, el honor de una persona, mientras que los segundos dañan a su intimidad, pudiendo también dañar su honor.

Injurias y calumnias son las atribuciones de hechos, delictuales o no delictuales, que dañan el honor de una persona y que se realizan con conocimiento de su falsedad o con total desconocimiento de si esos hechos son ciertos o no.

Descubrimiento y revelación de secretos son los actos tendentes a conocer una información confidencial que va dirigida a terceras personas y la actividad de su difusión o comunicación a otros para que tengan conocimiento de esa información confidencial. Por ejemplo, abrir la carta del vecino, fotocopiar su contenido y difundirlo, o simplemente abrirla para cotillearle el contenido.

Estos son claros límites a la libertad de expresión, uno no debe comunicar al mundo una información falsa que dañe el honor de otra persona o una información confidencial o secreta. Aunque también puede existir una sanción, en vez de penal (posibilidad de cárcel), civil que consistirá en una indemnización a la persona perjudicada, por difundir una información veraz que daña el honor o la intimidad de una persona pero que se hace sin cumplir con lo que el Código Penal considera delito.

También dice el artículo 20.4 que son las leyes las que desarrollarán estos límites, y así son varias, que no voy a enumerar, las leyes que limitan la libertad de expresión. El Código Penal, siendo la norma con sanciones más duras, es una de las más importantes normas que limitan la posibilidad de expresarnos libremente.

Sería extremadamente largo y complicado analizar a fondo los límites a la libertad de expresión, incluso creo que podría dar para más de una tesis doctoral, por lo que no voy a profundizar, apenas, en el asunto. Pero básicamente, a modo de pequeño resumen, nos encontramos delitos que son una vulneración directa de derechos como el honor o la intimidad y que requieren de la actividad de comunicación o expresión, pero no son los únicos, también nos podemos encontrar multitud de delitos relacionados con incitar o felicitar la comisión de determinados delitos, como el enaltecimiento del terrorismo, por ejemplo.

He de hablar de varias figuras del Código Penal que podrían encuadrarse en formas de expresarse que se consideran delito por tender a convencer a terceras personas a cometer un delito:

Proposición: quien va a cometer un delito invita a otro para que se una a él.

Conspiración: cuando varias personas se reúnen para planear la comisión de un delito y deciden llevarlo a cabo.

– Provocación: cuando a través de medios de comunicación (imprenta, radio, televisión, internet…) se intente convencer a los receptores de la información de la comisión de un delito.

– Inducción: cuando se convence a un tercero a que él sólo o junto a terceras personas cometa un delito.

Exceptuando la inducción que se castigará siempre (que sea demostrada su existencia en juicio), las otras tres formas tan sólo serán castigadas para los delitos que el Código Penal expresamente lo diga. Por ejemplo: el artículo 141 del Código Penal prevé que la conspiración, proposición y provocación de comisión del delito de homicidio o asesinato será castigado. Obviamente, sólo se castigará si no llega a cometerse el delito, puesto que si se comete, la condena será por su comisión, no por conspiración, etc.

Mientras que la inducción se castiga siempre con la misma pena que al autor del delito, es decir, si el autor lo es en grado de tentativa, el inductor será condenado por una tentativa con menor pena que si se hubiera consumado el delito en su resultado, mientras que si en un principio convence a la persona para cometer el delito pero ésta se arrepiente con tiempo suficiente, el inductor no tendrá pena, al igual que tampoco la tendrá el no-autor. Básicamente con la inducción se castiga al inductor con la misma pena que al autor, porque el inductor lo único que pretende es utilizar a otra persona para intentar librarse de ser condenado como autor, y para evitar que esto ocurra, el Código Penal prevé que se le condene igual que a un autor.

Digo todo esto a raíz de los múltiples comentarios que han surgido en las redes sociales e internet tras el asesinato de Isabel Carrasco, la que fuera presidenta del Partido Popular en León (España). Donde se han podido leer comentarios del tipo “me da tanta pena su muerte como a ella le daban pena las muertes de personas por recortes en sanidad o suicidios por la crisis económica” (comentario que no es delito, en absoluto, pero que sí que considero poco ético o poco afortunado de hacer de forma pública), aunque sí que ha habido otros que podrían rozar o incluso ser otro tipo de delitos, comentarios en los que se desea o se amenaza de forma en la que se puede llegar a dudar sobre su seriedad a personajes como Mariano Rajoy, Cospedal y otros relacionados con la política. Hay que tener cuidado con este tipo de comentarios, porque si se investigan y se consideran suficientemente graves pueden llevar aparejados una condena de multa, de importante cuantía, o hasta de prisión.

Existe una expresión latina que dice así: “cogitationis poenam nemo patitur”, que más o menos significa que una persona no puede delinquir con el pensamiento, es decir, que lo que uno piensa no puede acarrear una pena, sin embargo, si se exterioriza ese pensamiento, en función de cuál sea, podría llegar a ser delito el solo hecho de decirlo.

Los comentarios que han salido al paso de la noticia de la detención, solo detención, no condena de un chaval por supuestamente apoyar a quien asesinó a Isabel Carrasco y a desear la muerte de varios políticos como Rajoy o Cospedal, incluso diciendo que si se los encontrara les fusilaría; llegan a ser algo demagogos. En primer lugar, hay un único detenido por este motivo, entre los muchos que han hecho comentarios muy ofensivos, incluso de apoyo o en tono de grave amenaza frente a políticos, se dice que España es un país policial, un país dictatorial en el que no hay libertad de expresión. Señores, que están hablando de acabar con la vida de personas que, por muy mal que lo hayan hecho, o por muy corruptas que sean, no se puede decir que merezcan morir. No gastamos la pena de muerte para cosas mucho más graves y pretendemos gastarla con los políticos sólo porque nos caen mal y nos sentimos robados por ellos. No mientan, no retuerzan el asunto de tal forma que quieran darle el cariz que a ustedes les apetece.

Cierto es que muchos políticos no son perseguidos por la Justicia cuando deberían serlo, cierto es que muchos de los políticos o amiguetes condenados por un Juzgado luego han sido indultados por el Gobierno, pero eso sigue sin justificar la muerte de una persona.

Desear la muerte de una persona no es delito, ni siquiera si se dice bien alto. Pero cuando ese deseo se expresa en un tono más amenazante, en un tono en el que parece que vas a ser tú mismo el que ponga medios para matar o dañar a una persona, podríamos vernos ante un delito de amenazas, igual que si cualquiera se nos acerca por la calle con un palo de hierro y nos dice que nos va a matar.

Tampoco me vale que se diga “es que conozco casos de amenazas que han sido denunciadas a la policía y no se ha hecho nada; y sin embargo, si la víctima es un político enseguida actúan para protegerle”. No mientan, o por lo menos cállense ante una clara ignorancia. Todos conocemos la expresión que dice “las palabras se las lleva el viento”, que quiere decir que lo que decimos por la boca dura el tiempo que tardamos en decirlo, después de eso, la prueba de ello desaparece por completo, mientras que lo que se escribe, dura todo el tiempo que dure el soporte en que está escrito sin que nadie lo modifique. Si el soporte es papel, mientras el papel esté en buen estado y nadie borre o tache su contenido, éste se verá. Y si el soporte es twitter, internet, mientras el autor no lo elimine o cualquier otra persona (policía o la empresa de twitter) lo haga de parte del autor, ahí está, y cualquiera puede verlo, lo que constituye prueba.

Mientras que si alguien te amenaza de forma verbal, a no ser que tengas testigos o lo grabases por casualidad, es tu palabra contra la suya, y por el principio de presunción de inocencia, a no ser que el que te amenazó no sepa mentir, seguramente salga libre. Por eso pueden darse estos casos, mientras que si la amenaza es a través de una red social o un papel, la prueba está ahí, y entonces sí que deberían hacerte mayor caso porque puedes demostrar el delito.

Para acabar quiero pedir disculpas por la extensión de esta entrada, muy larga, aunque a su vez bastante completa con lo principal, el derecho de libertad de expresión y sus límites a grandes rasgos.

Un saludo a todos, tengan cuidado con cómo se expresan, y suerte.

El cortoplacismo de nuestros políticos y la Deuda Pública

De todos es sabido que nuestros políticos viven en períodos de 4 años y sus ojos no les permiten ver más allá de esos 4 años. Lo que se traduce en que sus decisiones sean a corto y, como mucho, a medio plazo. Desentendiéndose de las decisiones responsables y mirando por realizar actuaciones que sean visibles y que den la sensación de que sus mandatos como gobernantes han sido productivos y positivos para así tener una garantía de conservar un buen puñado de votos para las próximas elecciones e, incluso, aumentar la cifra.

Esto supone una grave situación para el Estado puesto que nadie se preocupa de las decisiones a largo plazo que, siempre, suelen ser las negativas, como, por ejemplo, la emisión de Deuda Pública que, salvo por las Letras del Tesoro, suele ser emitida a plazos superiores de los que va a permanecer el gobierno en el poder, mientras que no sea reelegido, algo totalmente fuera del control del político. En cualquier caso, para ser reelegido hay que crear una buena imagen, una imagen de buena gestión pública y la emisión de Deuda siempre nos ayuda a financiar las actuaciones de la Administración.

Sin embargo, no nos damos cuenta de algo muy importante, las Deudas han de pagarse, y no devolviendo precisamente la misma cantidad que se entregó, sino una cantidad superior, sea por que se devenguen intereses o sea porque el título fue adquirido por un valor inferior al nominal. Todo esto es obviamente porque nadie paraliza su dinero prestándoselo a un tercero con una rentabilidad 0, salvo que se trate de un amigo en el que confiamos.

Lo que implica que la emisión de Deuda Pública sea una actuación con una responsabilidad muy alta, ya que, al final, quienes pagan la Deuda son los ciudadanos.

Cierto es que endeudarse no siempre es malo, endeudarse puede ser buenísimo si la Deuda se destina a una inversión muy rentable, cosa que no es muy común cuando hablamos de Administraciones Públicas, lo que conlleva que la mayor parte de la Deuda Pública emitida acabe en inversiones negativas o improductivas, o que simplemente no produce la rentabilidad esperada. Sinceramente, si tengo que confiar en que los políticos que nos gobiernan van a invertir correctamente mi dinero y el de todos mis vecinos, más considerando que tienen una mentalidad electoralista y cortoplacista en la que priman las actuaciones de crear imagen de haber actuado, aunque sea con inversiones totalmente negativas como: Ciudad de las Artes y las Ciencias de Valencia, Ciudad de la Luz de Alicante, Aeropuerto de Castellón, etc, etc, etc. (sí, los 3 ejemplos son de la Comunidad Valenciana, mi tierra). Apaga y vámonos.

Por lo que yo establecería el recurso de la Deuda Pública como un recurso muy extraordinario y de extrema urgencia o, si acaso, que se destine a inversiones bien estudiadas previamente en las que se tenga un importante nivel de seguridad de que la inversión será positiva, algo que deberá justificarse a la hora de emitir Deuda Pública para así poder exigir responsabilidades en caso de no obtener los resultados esperados. Con extrema urgencia quiero decir que la necesidad de conseguir recursos para la continuación de una actividad de la Administración o su iniciación no pueda esperar a los nuevos presupuestos y no tenga otros medios de utilizar los recursos procedentes de otros ingresos que no generen una obligación de devolución. Es decir, que el no recurrir a la Deuda Pública suponga la paralización de la actividad administrativa causando un grave perjuicio a los ciudadanos, por ejemplo: imposibilidad de encontrar recursos económicos en el Presupuesto para la sanidad o la educación obligando a emitir Deuda o a paralizar su actividad (paralizar puede equivaler a una falta de recursos que dificulten o dañen gravemente la actividad llevada a cabo, no solo que se detenga por completo), o la imposibilidad de encontrar fondos para iniciar un procedimiento de evacuación o de acogida de las víctimas de catástrofes naturales, etc. Con esto quiero decir, que si una actividad administrativa puede ser paralizada sin causar graves perjuicios a los ciudadanos, esta debería ser paralizada en vez de ser financiada con Deuda Pública.

Pero nos topamos ante un problema, ¿quién debe regular esto? Las mismas personas que ejecutan estas normas. Lo que nos lleva a pensar, ¿realmente hay una separación de Poderes? Está claro que no, aunque siempre pensamos en separación de Poderes cuando hablamos del Poder Judicial y nos olvidamos de que el mismo señor que dirige el Poder Ejecutivo está sentado en una de las Cámaras del Poder Legislativo como un diputado más. Es que ya el descaro es soberbio, no es que los diputados elijan a nuestro gobernante, sino que nuestro gobernante es un diputado y está dentro de los dos poderes: ejecutivo y legislativo.

De aquellos polvos estos lodos, dicen. Tenemos un desastre de “democracia”, si es que se le puede llamar así, y un desastre de representantes. Está claro que nuestra Constitución necesita una profunda reforma en materia de Instituciones del Estado.

Viva la coherencia del PP

Yo no sé si es que la gente no se da cuenta o no quiere darse cuenta, pero el PPSOE nos está tomando el pelo. No hace falta nada más que haya un cambio de Gobierno y tirar de la hemeroteca reciente para ver cómo son lo mismo, solo que cuando están en el Gobierno interpretan un papel y cuando están en la oposición interpretan otro distinto.
La reforma del despido y no de la contratación. Una reforma aprobada sin consulta social y sin apoyo social, quedando así demostrado a través de la huelga general convocada en 2010. Uy, uy, uy, pero si eso me suena, y no tengo que hacer tanta memoria de pensar en 2010, basta con pensar no más allá de 2 meses atrás, febrero de 2012 y marzo de 2012. El Gobierno de Rajoy aprueba mediante Real Decreto Ley, sin consulta social y generando otra huelga general para el 29 de marzo. Además, de ser precisamente una reforma laboral de favorecimiento del despido y de apenas nada favorecimiento de la contratación.
Estos políticos no creo que sean tan tontos de no acordarse de lo que decían hace menos de dos años, solo ocurre que ahora están donde quieren estar, en el poder, y sus palabras no pueden ser las mismas que desde la oposición. En 2010 tenían una solución, unas enmiendas que presentar para crear empleo y cuando tienen total disposición de legislar sin depender de nadie van y hacen justo lo que criticaban.
Os dejo otro video de la misma señora, la vicepresidenta primera del Gobierno y ministra de la presidencia, también de junio de 2010 dando una rueda de prensa y diciendo prácticamente lo mismo que en el anterior video en el congreso.
Lo mejor de todo es que estos 2 videos están subidos por la cuenta oficial del partido popular en youtube.
Me gustaría que sentaran a Rajoy y a Soraya en un sofá, delante de una tele y una cámara de video, que les mostrasen estos dos videos y ver qué caras ponen al ver que hace solo 2 años criticaban justo lo que están haciendo. No creo que se sorprendiesen, más bien sentirían vergüenza al saber que les van a ver cómo reaccionan o directamente se descojonarían que es lo que verdaderamente creo que querrían hacer.
Esto es lo que casi la mitad de los votantes han elegido (la mayoría absoluta la consiguen gracias a las circunscripciones provinciales que les regalan diputados a través de los votos que no consiguen escaño). Disfrutemos lo votado.

Maltrato al castellano en Cataluña

Leo noticias sobre cómo se trata a una Lengua, la española, en una región, Cataluña, y se me ponen los pelos de punta. Existe un odio especial en Cataluña, aunque claramente no por todos sus habitantes, hacia España. Ese odio que ha llegado a las instituciones democráticas a través de partidos como CiU y, especialmente, ERC ya causa hasta miedo de usar la lengua española en Cataluña.
Es un odio que se transmite también a los hijos, ¿esa educación les dan? ¿les parece bien educar a sus hijos en el odio? A mí me parece lamentable educar a un niño para que odie algo sin motivo alguno, así están saliendo algunas generaciones ahora, odian porque les han enseñado a eso, a odiar. Está claro que el independentismo en Cataluña necesita del odio hacia España, se hundiría sin España. Si eso que tanto odian desapareciese o se desvinculase de ellos por completo perderían el rumbo. La única meta para mucha gente es deshacerse del castellano y de los “castellanos” o, mejor dicho, españoles.
Ponen una pegatina roja en el expediente de un niño de cinco años por hablar en castellano en vez de en catalán en un Colegio Público de Sitges.
Cierran un taller de teatro en Mollet por ser, predominantemente, de habla castellana:
En TV3 (la televisión autonómica de Cataluña) cortan las ruedas de prensa en las que el político habla en castellano.
Y hasta el ayuntamiento de Barcelona prefiere anular multas de tráfico antes que modificar las señales para que estén tanto en catalán como en castellano (solo están en catalán), incumpliendo así una normativa de ámbito estatal que obliga a señalizar, al menos, en castellano.
Y todo esto procederá de personas que defenderán la democracia, libertad y los derechos de los ciudadanos, tomando medidas casi tan antidemocráticas como algunas de Adolf Hitler, vamos, que solo les falta empezar a obligar a los castellanoparlantes y españoles a portar un brazalete identificativo como que no hablan catalán o como que se sienten españoles, para luego crear guetos de “españoles” y empezar a exterminar. Digo estas últimas palabras como una exageración inimaginable de que pueda ocurrir, aunque quizás lo de la identificación como “español” puede que algún día ocurra.
Es por eso que el nacionalismo en Cataluña se sostiene gracias al odio hacia España. A mí me parece correcto que quieran ser independientes, que prefieran hablar el catalán antes que el castellano, de hecho, a mí me gusta el catalán y el valenciano, esta última lengua que aprendí y que no rechazo a pesar de que la use en contadas ocasiones. Pero me parece que lo que se está haciendo con el castellano en Cataluña es propio de Franco o de Hitler, se colocan a la misma altura, si me dicen que se consideran demócratas y liberales (no en el aspécto económico, sino en el personal) me sale una carcajada desde lo más hondo de mi ser. 

Mariano Rajoy considera justo el sistema electoral.

 
Mariano Rajoy al fin dice lo que piensa respecto a la ley electoral. Al fin reconoce que si fuera por él esto se parecería al sistema de Cánovas y Sagasta de hace más de un siglo. En boca de él mismo “el sistema electoral no es un fraude porque tanto los que se sientan allí (su izquierda) como los que se sientan allí (su derecha) han gobernado”. Es decir, no es ningún fraude porque tanto PP como PSOE han gobernado durante los últimos 28 años. De lo que se deducen dos cosas, o para él España se divide entre los votantes de PP y los votantes de PSOE (no existen ni CiU, ni Amaiur, ni IU, ni CC, ni UPyD, ni Compromís, etc.) o tiene un grave problema con el pluralismo político (artículo 6 de la Constitución Española). Y si tiene algún grave problema con “pluralismo político” o es semántico o es ideológico.

Esto es, Rajoy, o considera el bipartidismo como pluralismo político, pegándole una patada al espíritu del artículo 6 que se refiere al pluralismo político como al conjunto de todos los partidos políticos, incluídos los no representados en los parlamentos. O piensa que muchos partidos no deberían existir, es decir, todos salvo el suyo y, quizás, el PSOE.

Pues muy bien. Además, parece ser que no entiende de matemáticas, si el 44,6% de los votantes te vota a tí, ¿por qué tienes el 53% de los diputados? Es algo matemático y, por lo tanto, objetivo. El sistema electoral es injusto. Vale que si hay 350 diputados no es posible que sea representado un partido político con menos de 1/350% de los votos y que deban aplicarse unas medidas correctoras que favorecerá a los que superan ese 1/350% de los votos, pero es que actualmente hay partidos que tienen menos de 1/3 de la representación que le corresponde, es decir, de 17 diputados que le corresponden, solo disponen de 5 gracias al sistema electoral. ¿Dónde van a parar esos 12 diputados que no recibe? Pues se lo reparten entre PP, PSOE y algún nacionalista. De ahí ese 8% de sobrerrepresentación que tiene el PP. ¿Cómo le va a parecer injusta la ley electoral? Si le beneficia a él.

Sería como si uno trabajase 10 horas y otra persona 5 horas, y tuviesen que repartirse 15 barras de pan y le diesen 14 barras de pan al que trabaja 10 horas y 1 barra al que trabaja 5 horas. ¿Qué justicia es esa? El que trabaja 10 y recibe 14 obviamente no se va a quejar (sería algo realmente honesto quejarse, algo que muy pocos políticos son).

Fascismo de la izquierda

Dicen que los extremos se tocan, y yo creo que tienen mucha razón cuando dicen eso. ¿Por qué? Pues muy sencillo, los extremistas son los más intolerantes de todos. Hay una manida costumbre de pensar que los intolerantes se encuentran en la derecha que son los que más discriminan al prójimo. Pero eso no es algo que sea exclusivo de los que se consideran a sí mismo como de derecha. Dentro de aquellos que se consideran de izquierda podemos encontrar muchos casos de personas tan intolerantes que acaban siendo como los más intolerantes de la derecha. Personas que a cualquier persona que piense distinto le llaman facha o fascista.
Incluso sin llegar a ese extremo. Estamos viendo estos días en los que ya se conoce quién será nuestro próximo presidente y, además, con mayoría absoluta, que mucha gente de izquierdas está diciendo comentarios de que nos espera un desastre, que dimita ya Rajoy cuando todavía tenemos como presidente a José Luis Rodríguez Zapatero, presidente en funciones. Todavía no ha tomado relevo y ya lo quieren fuera. El pueblo ha hablado en las urnas, yo no estoy de acuerdo con el resultado final, sobre todo por lo injusto que es, el PP obtuvo menos del 45% de los votos, por lo que no le corresponde más del 45% de los diputados, y la injusta ley electoral le ha dado uno 30 diputados de forma injusta. Pero con ese 45% tenía todas las papeletas de ser presidente igualmente. Y si el pueblo, a mi opinión de forma irracional, le ha otorgado tantos votos, el pueblo ha hablado. No podemos pretender pedir democracia y cuando un 45% de los votantes elige a un partido político querer censurarlo.
Y me parecen tan irracional muchos de los votos de PP como muchos otros de PSOE, dos partidos ya desgastados y anticuados que reciben sus votos de la gran mentira llamada “voto útil”, es decir, votar a quien tiene opciones de conseguir diputados, capando así las opciones reales de terceros partidos.
Pero es realmente hipócrita pedir democracia e igualdad para todos (ideas tan promovidas por la izquierda) para luego criticar los resultados de la democracia, resultados que el propio partido que teoricamente representaba a la izquierda no quiso mejorar, una democracia falseada por unas barreras electorales que deja a millones de españoles sin representación política y a otros millones de españoles sobrerrepresentados, para compensar la balanza, lo que pierde uno lo gana el otro. Hablo del PSOE, que teoricamente representaba a la izquierda, pues debería haber acabado con ciertas injusticias del sistema “democrático” en que vivimos.
Se supone que la ley está para hacer justicia, y ante una ley tan OBJETIVAMENTE INJUSTA nadie mueve un músculo, y a quien lo mueve le intentan censurar por todos los medios posibles, no vaya a ser que haya más democracia y se les acabe el chiringuito a los interesados en que todo siga igual.
¿No les parece mal eso a los de izquierdas? Cómo os va a parecer mal, si no sabeis ni lo que quereis. Si quereis democracia hay que atenerse a las consecuencias y no criticar los resultados, si el 45% de los votantes eligió al PP no vale quejarse. ¿O acaso quereis democracia para salir vosotros beneficiados? Eso me recuerda a la gente mala de la derecha, la gente egoísta que solo busca el interés propio, ¿la izquierda no busca intereses comunes? No puede ser pensar una cosa y a la hora de la verdad demostrar esa hipocresía. Lo siento. 
Comentarios de mucha gente que se cree de izquierda me han hecho ver que sois fascistas. Solo os parece bien lo que está de acuerdo a vuestra ideología, lo demás no lo respetais, intentais censurarlo, intentais crear mala imagen del que piensa distinto, del que es de derechas. Y os basais en el número, en que la “clase obrera” es la mayoría, cuando dentro de la clase obrera hay mucha gente que vota PP, está clarísimo. No representais a toda la clase obrera y quereis pensar que sí.
La democracia es que nos gobierne la mayoría, no todos, la mayoría. Y siempre habrá gente que no esté de acuerdo. Pero igual ocurre con los dictadores, tienen a gente que está a gusto con esos dictadores y gente que no está a gusto. La diferencia está en que en una democracia puede cada uno expresar su opinión sin temor a represalias además de que las tendencias políticas pueden cambiar, ninguna de esas dos cosas ocurren en una dictadura. Pero en ambas habrá gente contenta con el gobernante y gente descontenta.
No es que esté defendiendo a la derecha porque yo sea de derechas, no me considero de derechas. Defiendo la cordura y la coherencia y critico la hipocresía de algunos que queriendo democracia y criticando los fascismos se convierte en antidemócrata y algo muy similar a un fascista autoritario.
Ya basta de tanta tontería de #rajoydimisión o #marianodimision en twitter y en cualquier otro lugar. Todavía no ha hecho nada, yo no espero apenas cosas buenas de él, pero no voy pidiendo su dimisión antes siquiera de haber sido presentado como candidato oficialmente para la presidencia del Gobierno ante las Cortes.