Estado Social y del Bienestar

Vivimos en un Estado social y democrático de Derecho, al menos eso es lo que indica nuestra Constitución en su artículo primero. Pero, ¿sabemos lo que eso significa?
Un Estado democrático es aquél en el que las decisiones del Estado pasan por la voluntad de sus ciudadanos que llegan a un consenso de manera que lo que dice la mayoría de los ciudadanos será lo que se impondrá a todos ellos. No es algo perfecto pero sí que es lo que más justo parece, ya que no se puede contentar a todo el mundo con una misma acción, unos estarán de acuerdo, otros en contra, pero será la mayoría la que mande. En nuestro caso es una democracia representativa, elegimos a nuestros representantes que velarán por nuestros intereses.
España es un Estado de Derecho porque todo está sujeto a normas jurídicas, los poderes públicos, los ciudadanos y todo tipo de relaciones entre ciudadanos y entre ciudadanos-Estado. Son unas normas jurídicas que se aplican por los Jueces, encargados de hacer efectivo el Derecho y que no sean meras normas ineficaces.
Y por último analizaré el concepto de social. Un Estado social es aquél en el que el bien común, el bien de todos, es una finalidad del propio Estado.  Por lo que entra dentro del Estado social lo que llamamos Estado del Bienestar que consiste en garantizar unos servicios comunes a todos sea cual sea nuestro nivel de ingresos y unas ayudas económicas para estudiar, para los parados o para los jubilados. Lo que conlleva una mayor contribución tributaria para poder cubrir todos esos servicios y ayudas. 
Por lo que sucede algo que es obvio, los más ricos son los que más aportan y los que menos necesitan esos mismos servicios públicos y esas ayudas, y se producen, lógicamente, flujos de riqueza, los más necesitados reciben servicios que pagan en mayor proporción aquellos que más riqueza poseen y menos necesitan esos servicios. 
Asi que no entiendo por qué hay gente que piensa que los ricos deben irse a la sanidad privada, llevar a sus hijos a un colegio privado y no disponer de otros servicios derivados del Estado de Bienestar cuando son precisamente ellos los que más dinero aportan a esos servicios. Si debe ser inversamente proporcional el derecho a acceder a estos servicios con lo aportado económicamente a esos menesteres, sinceramente, venga aquí el sistema estadounidense de sanidad y muéranse quienes no puedan pagarse un seguro de salud. 
Es muy duro lo último que he dicho, pero hay que ser muy sinvergüenza para querer negar precisamente a los que más aportan para que existan determinados servicios “gratuitos” el acceso a ellos. Se supone que basamos el Estado del Bienestar en la solidaridad, los que más tienen hacen un pequeño esfuerzo económico para que todos, incluso los más pobres, podamos acceder a unos servicios básicos. Y he de decir que el grueso de lo aportado es por parte de la clase media que en mayor o menor medida está equilibrada entre lo que aporta y lo que recibe, saliendo beneficiados, sobre todo, los más pobres y “perjudicados” los más ricos, matizo perjudicados ya que realmente no es un perjuicio importante para estas personas, pero sí que pierden parte de su dinero para “ser solidario” a la fuerza. Solo faltaba negarles el acceso a estos servicios si así lo desean.
Así que no vería justificado ni que los ricos criticasen este modelo de Estado ni, mucho menos, que los que más utilizan estos servicios siendo los que más los necesitan debido a escasez de ingresos quieran negar el acceso a los más ricos. Tampoco que sean los de clase media los que piensen así.
El Estado social es una invención humana muy reciente. No hace tantos años el que no tenía trabajo no recibía ni un duro por parte del Estado, el que no podía pagar los estudios a sus hijos no llevaba a sus hijos a la universidad o el que se hacía muy anciano para seguir trabajando tenía o que vivir de sus hijos o de sus ahorros.
Sin embargo, hoy en día parece que el que estudia deba estudiar gracias a becas exclusivamente (bueno, muchos estudiantes trabajan para poder costearse parte de los estudios), el que se queda sin trabajo debe vivir de las prestaciones del paro y el que se jubila deba vivir de su pensión. Cuánto hemos cambiado, parece que la existencia del Estado del Bienestar ha cambiado nuestros hábitos para peor. Eso unido a la sociedad de consumo donde parece que esté mal visto tener ahorros creo que está muy relacionado, además, con la situación actual de grave crisis económica que algunos se empeñan en responsabilidar única y exclusivamente a los bancos y grandes empresarios. 
El asunto de las hipotecas basura parece que sea culpa exclusiva del banco cuando el que acepta es tanto o más irresponsable por aceptar algo que sabe que, a la larga, le va a perjudicar.
En fin, creo que ya es momento de valorar hasta qué punto es buena esa solaridaridad impuesta, ese Estado del Bienestar, no en base a la efectividad de esos servicios prestados, sino, en base a cómo actúa el ciudadano de a pie a esta forma de vida. Sinceramente, la reacción general de la sociedad a este modo de vida no me gusta ni convence. En mi opinión, el que más se enriquece es el que tiene una mentalidad más liberal, económicamente hablando. Hay que vivir como si el Estado del Bienestar no existiera para luego no depender de él y tener que quejarse sobre recortes en estos servicios y demás. Me ha tocado vivir en lo que yo llamaría “la sociedad del derroche” en la que parece que la palabra “ahorro” se haya extinguido o solo la conozcan los más listos, los que hoy en día están sufriendo más levemente que nadie la famosa crisis económica.
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